Oppenheimer es una película que es cine en su máxima expresión y exploración del alma humana enfrentada con su propio intelecto entre el potencial, la ilusión de seguridad y control y el bien mayor.
Una obra que cómo lo mejor de Quentin Tarantino, Ridley Scott o Stanley Kubrick, te vuelve a enamorar como cinéfilo del cine como arte. Una artesanía Audiovisual. Christopher Nolan engranado y engrasado a un nivel impecable que yo no sentía desde Inception, es como si lo mejor de Dunkirk e Interstellar se conjugaran aquí con algo nuevo.
Visualmente imponente, Nolan de la mano del director de fotografía Hoyte van Hoytema (con quién trabaja desde Interstellar) pinta un cuadro donde exprime al máximo el lienzo Imax, nunca tanto primer plano y close up fueron más que simples acercamientos, son radiografías de un genio atormentado por su musa, su proceso y su creación.
Cómo amante de la filmografía de Nolan y su dupla con Hans Zimmer, puedo decir que está vez, aprecie el aire de novedad en la música que dio Ludwig Göransson con su Score, este compositor promete (desde Creed, Tenet & Mandalorian lo hace) formar parte de las leyendas de bandas sonoras; se está ganado su lugar eventualmente junto a Hans Zimmer, Danny Elfman y quién sabe?... quizás(es un largo tal vez) John Williams.
"Me he convertido en la muerte, el destructor de los mundos"
Cillian Murphy en el papel que nació interpretar, el padre de la bomba atómica, un J. Robert Oppenheimer que a pesar de su creación y su vida privada cuestionable (a diferencia del gobierno norteamericano no me refiero a su postura política) logra reflejar a un hombre atormentado por una suerte de fantasmas, ideas, posibilidades, hipótesis y descubrimientos, que más que maravillarlo, lo atormentan. Un ser que sabe en el fondo que no porque algo pueda hacerse deba crearse, alguien, como la mayoría, que se mueve más que por su dilemas morales, por su naturaleza.
Antes de terminar no podía no hablar como fan de Robert Downey Jr, seguidor desde los tiempos de películas como Chaplin o Wonder Boys, de lo que agradezco verlo desempolvar su poder como actor más allá de Tony Stark. Aquí como Lewis Strauss, se devora la pantalla y es el contrapeso en el argumento que gira en torno a tantas preguntas en torno a una bomba y su botón: "funcionará?; debemos presionar el botón?"; y si explota "se conformará solo con su objetivo o arrasara con el mundo y todo a su paso?".
Es un nivel de cine que cada vez se hace más escaso de poder disfrutar dónde más debe apreciarse el séptimo arte, en una sala de cine. Rica en un cast tan épico que me recordó a Saving Private Ryan y conspirativo como JFK; no terminas de extrañarte al ver a un actor que no sabías que verías pero que agradeces que forme parte del elenco cuando ya aparece otro. También evoca a Schindler's list con su aire casi documental. Un film que como toda la filmografía de Christopher Nolan, juega con el tiempo, a nivel metafórico y literal, una historia en 3 lineas temporales, con un juego del blanco y negro, el color, las sombras, los sonidos y silencios como solo lo haría un maestro. Un escalofriante tic tac, de un reloj de manecillas pesadas.
Following sobre el engaño, Memento es sobre los recuerdos, como Insomnia de la culpa, Batman Begins de los miedos, The Prestige la obsesión, The Dark Knight el caos, Inception los sueños, The Dark Knight Rises el dolor, Interstellar el amor, Dunkirk la supervivencia, Tenet lo cíclico y Oppenheimer el genio y su tormento (el genio que sale de la botella y antes de volver a entrar quizás pueda romperla)Doce películas, doce horas en el reloj de la filmografía de Christopher Nolan, su obra inspirada por el tiempo y su relatividad.
Gracias Prometeo, tienes lamentos y agradecimientos al mismo tiempo.
Llegaba a casa cansado del trabajo el 14 de Noviembre del 2006, esperando lo de siempre hasta hace 5 años, lo que daba por sentado y que hoy tanto extraño, la acostumbrada torta de cumpleaños hecha por mi madre, un par de amigos, cervezas, algo de picar y seguir escuchando en loop el último disco de Gustavo Cerati, Ahí Vamos. Pensaba que de seguro tendría que alistarme rápido para ir a buscar a mi novia Angela a su casa, para poder comenzar la reunión lo más pronto posible, ya que era martes y tocaba trabajar al día siguiente. Para bien y para mal soy un irremediable personaje diurno, eso de ser un animal nocturno no se me da, así que siempre que trasnocho terminó en modo zombie al día siguiente.
Abrí la puerta de la casa de mis padres y de entrada algo parecía extraño; había murciélagos de fieltro colgando del techo como señalando el camino a mi habitación, así que sencillamente los seguí, entre a mi cuarto y allí estaba ella: una hermosa flaca de cabello azabache, ojos redondos casi inocentes, con una sonrisa que mostraba un lindo colmillo que resaltaba y ella encontraba como un defecto, pero para mi el toque perfecto que completaba a uno de los rostros que aún hoy considero, entre los más hermosos que he visto en mi vida.
Ella me esperaba con una gran tarjeta de cumpleaños hecha a mano, con el arte y concepto de la gira mundial de Cerati que en ese momento transcurría en otro país. Dentro del sobre había un pasaje de avión y un ticket de entrada para el concierto en Caracas fechados en diez días. No lo podía creer, tal cual cliché, quedé un minuto con la boca abierta, asimilando que vería finalmente en vivo a quien todavía considero mi artista favorito e inspiración cuando ando en busca de musas para escribir poesías o mis historias. Caí en cuenta además que sería mi primer viaje en avión (ignoraba que sería el primero de muchos) y que estaba programado para tomarlo al salir del trabajo, pues, en ese entonces a dos años de salir de la universidad y trabajar en mi carrera, como postproductor audiovisual, era lo que llaman un orgulloso (y estúpido) workaholic, así que no me podía permitir por nada del mundo faltar al trabajo, mucho me faltaba aprender que no tenia caso, todos podíamos ser reemplazados y uno no cambia el trabajo o los jefes sino de trabajo y de jefe. Ningún sueldo vale la paz.
El resto de ese martes más que terminar de quedar aún más locamente enamorado de Angela no recuerdo nada. Los siguientes días hasta llegar al ansiado viernes 24, se pasaron entre la relatividad de eternos y a veces rápidos, con ansiedad en ascenso, poco dormir, miedo a agarrar alguna gripe o caerme y enyesarme, y claro, intercalando en el trabajo los discos de Soda Stereo y Gustavo Cerati solista con mensajes de textos, de “Gracias Totales, Te amo, mi amor”. Sentado en el avión me sentía en mi mente en primera clase, junto a mi ahora colega Ignacio quien fue el cómplice de tamaña sorpresa; nos íbamos de Maracaibo rumbo a Caracas , donde nos aguardaba Humberto que se había ido a vivir con su familia de Capital para trabajar allá.
Sentía la emoción de un niño suelto en juguetería antes de Navidad sin límites en la lista; con tantas primeras veces en simultáneo: la primera sensación de viajar por aire detonó ganas de hacerlo más allá de mis fronteras, mi primer concierto de Cerati… el primero de varios pensé equivocado, ignorando el destino que le esperaba al cantante años después. Definitivamente solo tenemos el presente, el pasado ya se fue, y el futuro, son unos dados con lo que Dios está jugando.
Sin olvidar la primera vez que recibía tan grande y hermosa muestra de afecto de una persona que yo amaba de la misma manera de vuelta. Era DiCaprio en el Titanic, literalmente the king of the world. Levitaba más allá de los propulsores y las alas del avión, y como cerraba una película de ese mismo 2006, en la voz de WIll Smith: “Esta parte de mi vida... ¿Esta parte justo aquí? Esto se llama "felicidad".
Después de aterrizar y tomar un taxi, estábamos al fin los tres juntos en el Centro Comercial donde se realizaría el concierto, a horas de que iniciara y todos muy cansados, así que pensamos que lo mejor era quedarnos allí para evitar que el tráfico o cualquier imprevisto nos arruinara o retrasara el evento. Decidimos entrar al cine ver la película con menos público y a punto de iniciar para sentarnos a dormir hasta los créditos finales que en teoría coincidiría con la hora pautada en que abrirían las puertas de la azotea y así poder hacer fila para disfrutar del Show de Cerati. La pelicula en cuestion era The Prestige con Christian Bale y Hugh Jackman. Definitivamente fue un acto fallido desde el inicio.
Nuestro párpados pasaron de pesados a punto de cerrarse como persianas antes de dormir, a estar abiertos de par en par. Entre lo cool de tener a Wolverine y a Batman como dos magos que se enfrentaban para demostrarle al otro quien era el dueño del mejor truco, se encontraba la verdadera magia, la precisión en el arte y técnica del director Christopher Nolan, gracias a su obra en ese tiempo me motive a tomar una handycam y hacer mí primer corto. Lo admiraba desde su película de culto Memento(obra que junto a "El Tunel de Sabato me inspiro a escribir mi primera historia) y por la milagrosa y salvadora para los fan del murciélago, Batman Begins, pero ese día corrobore que sus historias comparten un hilo conductor, palabras y definiciones claves y una declaración de intenciones desde el inicio de sus creaciones, en este caso, la historia era un truco, con tres partes: la presentación, en que se muestra un objeto ordinario; la actuación, donde se hace algo extraordinario con ese algo común; y la prestidigitación, cuando debe hacerse reaparecer la cosa o persona desaparecida. El acto nunca termina pues "el sacrificio es el secreto de un gran truco". De la misma manera desde el principio el secreto de la historia estaba a la vista, solo se disfrazó de algo extraño para engañarnos y sorprendernos con un final que ilustraba la idea principal del argumento, la obsesión y lo que ella arrastra.
“Chica con ojos de ayer
Sé que vibras también
La extraña sensación
De no pertenecer a este mundo
Como en un trance
Ya tantas veces morí
Nunca me pude ir
El arte de vivir
Por encima del abismo
Estoy condenado a errar
(De amor en amor)
Poseídos por el más allá
Poseídos por el más allá”
El concierto estaba por terminar cuando la letra de una canción impactó contra mi musa más certera. Podía cerrar los ojos e imaginarme en un cine escuchando a la canción Médium como la música de los créditos finales de la película en que se convertiría algún día la historia que estaba escribiendo desde hace 3 años y que aún hoy revolotea entre mis metas por cumplir. El amor mas allá de los cuerpos, almas trashumantes que como imanes y metales se buscan hasta fusionarse, después de la muerte dejando rastros, recuerdos y mucho aprendizaje.
Todo terminó con una “Gracias por venir” en su Puente. Con Cerati tome el hábito de agradecer, del Gracias Totales, de escuchar su música cuando me siento a escribir y a entender de que somos los que nos gusta, lo que nos apasiona y hacemos. Volvimos a casa de Humberto y mas allá del agotamiento nuestra emoción nos mantuvo despiertos hasta el día siguiente cuando tocaba tomar otro avión de regreso. Un retorno en el que volví sereno, agradecido y enamorado, de Angela por tanto amor, de Cerati por tanto talento, de Nolan por sus historias que me inspiran a tener las mías, ya que su obra es como un reloj de horas y conceptos:
Following sobre el engaño, Memento sobre los recuerdos, como Insomnia de la culpa, Batman Begins de los miedos, The Prestige la obsesión, The Dark Knight el caos, Inception los sueños, The Dark Knight Rises el dolor, Interstellar el amor, Dunkirk la supervivencia, Tenet lo cíclico y Oppenheimer el genio y su tormento (el genio que sale de la botella y antes de volver a entrar quizás pueda romperla) Doce películas, doce horas, el tiempo y su relatividad. Conceptos conectados en lo que nos hace actuar como humanos: pensamientos y sentimientos entrelazados, contradictorios, saboteando y ayudándonos.
Así analizando las obras de esos dos genios de las artes que más disfruto regrese a Maracaibo. Humberto nos contó a los días que ese fin de semana del concierto intentó entrar con su novia a una discoteca exclusiva, le habían negado el acceso pero había visto a Cerati que apenas había entrado y le juro al seguridad que el había venido con el cantante, y tal cual un milagro del Dios Música, Cerati escucho, sonrió y dijo “el pibe viene conmigo”, luego con un gesto se despidió de mi amigo y siguió en lo suyo pero le regalo una épica anécdota a su fan. Yo por mi parte llegue loco a terminar la historia de Existencias Ajenas y a viajar con Ángela a un pueblo hermoso llamado La Puerta en Venezuela, para proponerle matrimonio a quien sería mi esposa.
Próximamente continuará el viaje con una vuelta a Pandora