
Diálogos extraviados, textos dados por perdidos y poemas inconclusos, forman parte de esta antología de historias inconexas sin la ambición de ser más allá de lo que son. Ideas sinceras como heridas abiertas.
Un escorpión siempre paciente frente a las cenizas de un fénix

Somos lo que decimos y hacemos
también lo que callamos...
no se puede subestimar la elocuencia del silencio
pero sobre todas las cosas somos el reflejo de lo que amamos, nuestras pasiones más allá de que signifiquen o no dinero.
Para mí después del cine y escribir, la radio siempre estuvo presente, incluso pedí de cumple de niño un micrófono y un grabador de cassette dónde jugaba a locutor con un programa (ahora sería un podcast) imaginario donde intercalaba mis comentarios entre canciones.
Enfrentando a la hoja en blanco
Un podcast para los días de lluvia
Toda una oportunidad y experiencia poder adaptar mí primera novela (cronológicamente escrita pero no así en publicación) a radionovela con actores y locutores que prestaron su voz y talento.
"Sueño y pesadilla" fue escrita en el 2001 y su adaptación, titulada "El hombre sin rostro" se convirtió en mí trabajo de grado para optar al título de Licenciado en Comunicación Social.
Está versión fue producida entre 2003 & 2004 junto a Luis Acuña, amigo y compañero de tesis, con quién logré resumir dicha historia a 4 episodios en audio.

Hoy, el Hombre sin rostro junto a Crónicas, Los hijos pérdidos, La primera década y Fragmentos, conforma mí Multiverso, el cuál próximamente incluirá a Existencias Ajenas y sus 3 Volúmenes; y ahora también gracias a la inteligencia artificial puede recrear está producción como Storyboards animados.
El Hombre sin Rostro Storyboards I
El Hombre sin Rostro Storyboards II
Capitulo 1
"Dónde quisieras estar en la próxima pandemia?"
Un mundo de mascarillas y desinfectantes.
Los alter egos en redes sociales se volvieron personas con el rostro al descubierto. El resto aprendió a identificarse solo con sus ojos y el movimiento bajo sus mascarillas y anteojos
Las reuniones por video llamadas, la nueva zona de confort, entre más virtual, más responsable. Muchos quedaron con la fobia a las interacciones para evitar enfermarse.Octubre 2030Igual ella seguía buscando a quien saber hacía lo mismo de vuelta. Lo que buscas te está buscando dijo un sabio, solo déjate encontrar.
Mientras él con el mismo miedo, de sufrir de arrepentimiento, de contagio, de no coincidir espacio/tiempo o en anticuerpos, el terror al desperdicio de momentos buenos frente al teléfono por instantes huecos frente a otro cuerpo. De las náuseas por ansiar que todo fluya, ausencia romántica, esa que hacen a dos uno y no piezas que no encajan, solo se esfuerzan a estar entre si acompañadas.
Sin temor a la no química, a lo físico, al contagio, al no saber que hacer cuando el mínimo contacto se sienta al máximo... ellos dos prefirieron equivocarse.
Capítulo 2
Quién leerá mí biografía?... Él se pregunto enajenado con la tristeza que se retroalimenta.
Entre logros y vivencias impalpables, descartables, y reemplazables.
Él se sentía hastiado de las aplicaciones y sus actualizaciones para una relativa mejor interacción, falsas promesas de mayor contacto, más inmediatez y conexión.
Oxidado en el arte de socializar más allá de dar un like, enviar stickers y reducir todo a un meme. Con anemia de abrazos, sediento de un beso bien dado.
Pero a la vez, en su eterna paradoja de desear lo mismo que le causaba rechazo. Con el terror latente a sufrir de nuevos ataques de pánico al estar frente a otro humano. El deseo de lavarse las manos, la ansiedad después de un apretón de manos y el sudor frío con el solo sonido de una tos o estornudo de un amigo o extraño.Intentos frustrados de estar cómodo en reuniones dónde hasta un tono de voz alto o poco armónico podía irritarlo. Gente hablando al mismo tiempo o la cacofonía de un ambiente transitado, le hacía sufrir de la fobia a no poder tan solo desaparecer al cerrar con un click su sesión. Miedo al saber que en carne y hueso no hay pantallas que apagar o micrófonos que silenciar, pero si, la obligación de dar una excusa y explicación para querer estar solo sin parecer un loco, inadaptado y asustado.En un mundo donde encajar e influenciar a diario lo es todo, querer ser una isla libre de Wifi resultaba un tanto raro.
Paranoico, incluso víctima de las últimas teorías de conspiración, al creer que quizás la vacuna inoculó en él la enfermedad de la soledad e insomnio sin antídoto, la eterna angustia, el irreparable vacío. Se Sentía como corriendo sobre la superficie de un lago, sin querer sumergirse, flotando sin saber cómo sus pies se elevaban sobre el agua, piernas suspendidas querían mojarse, nadar y dejar de volar secas y aisladas.
Y allí, a la vista, cómo lo que menos encuentras cuando escudriñas, y que aparece después de dejar de buscar, estaba ella en la orilla de esa isla que él tanto anhelaba, con sus manos sumergidas por completo en el agua, saludando a la victoria de los náufragos... no perder la cordura en espera de otro barco.
Capitulo 4
Noviembre 2030
Èl estaba en la estación de subte, deslizando sus dedos entre elección y descarte, en una nueva aplicación de citas en su teléfono. Era su día libre en su trabajo como delivery.
Ella lo observaba, desde que él entro al vagón en el que viajaba hace casi una hora después de una caminata semanal en una plaza, a dos metros de distancia ella nadaba en aquella ajena pantalla de celular, separación obligatoria entre dos desconocidos, un protocolo que se mantenía desde la última pandemia china, para prevenir algún potencial contagio a cualquier nuevo e inminente virus.
Ella lo espiaba de regreso a casa cuando él pasaba de foto a foto, entre mujeres con tatuajes, otras posando con audífonos, algunas leyendo un libro, acompañadas con un perro, un gato o ambos, tantas en trajes de baño, como BIOS de redes sociales que se creían trascendentales y originales. Ella se sonreía al saber que hacía lo mismo en casa, en sus recesos cuando trabajaba a salvo desde su computadora a distancia.
Usar el celular en una reunión era señal de apatía y mala educación, pero se volvió después del corona, para muchos, en la única opción.
La aplicación Alwaysmatch buscaba compatibilidad en otros usuarios de forma inmediata y con una permanente actualización de base de datos. El algoritmo medía constantemente lo que decias en voz alta, lo que hacias en público y en privado.
Lo escrito, lo borrado, buscando patrones, conductas impertectibles incluso para quién usaba la aplicación. Y así, alguien podía estar con un candidato seleccionado, supuestamente The one, el indicado hasta que el celular dijera lo contrario, pues si algo no salia como debería en una cita, al instante Alwaysmatch buscaría a otro aspirante en el mismo lugar donde estaba quien usaba la aplicación, con una potencial pareja. En simultáneo experimentabas conocer a alguien, lo evaluabas y se te presentaban nuevas opciones. Alternativas dadas por la inteligencia artificial siempre activa en el dispositivo incluso estando apagado.
La tecnológica herramienta era cada vez más precisa, intuitiva y fácil de usar para conocer a personas nuevas e iniciar relaciones que fluctuaban al ritmo de un algoritmo,entre ser duraderas y efímeras, se sumaba, una secuela del 2020, el gusto y olfato interrumpido para muchos en aquel entonces, regresó en la mayoría mutado y aumentado al punto de causar: rechazo, náuseas, alergia y hasta urticaria con el mínimo contacto, un breve abrazo, respirar el aroma bajo del perfume y el roce de los labios. Resequedad por abuso de antibacterial y alcohol en las manos, volvieron las caricias, algo poco placentero, se hizo habitual lo áspero.
Compartir fluidos nunca había sido para tantos una ruleta rusa, algo que rayaba en lo desagradable, incluso a prueba de pastillas y látex. No existía protección contra la no química.
Él por su parte después de ensayo y error, de intento y fracaso, de levantarse de una cama ajena, hastiado de estornudar por una nueva alergia o vomitar por el sudor combinado, que ahora para muchos asqueaba y enfermaba, la volvía a ver a ella sentada en el vagón del tren, a dos metros de distancia, aterrado de acercarse a saludarla. Otra semana sin atreverse a decirle a ella"hola" gastando en Amazon lo poco ahorrado en un visor de realidad virtual, una nueva alternativa para tener sexo sin peligro a enfermarse.
Los bares y moteles virtuales cada vez se abarrotaban más y era cada vez más complicado reservar. Cada quien en medio de unos tragos, comida o encuentro sexual VR, podía buscar otra nueva persona u opción, pausar para retomar después o de plano apagar el artefacto y escapar sin tener que pedir disculpas o dar lógica explicación, más allá de un "no me provocó".
Mientras ella al mismo tiempo había llegado hasta su límite, su ya no más, el hastío a artefactos que le ahorraran un supuesto mal rato, a que lo que había previsto un programador la atosigara con infinidad de notificaciones para alertarla de una nueva opción de futuro mejor. De no aprender por si misma, sobre lo que leía en ficción, la aventura y el riesgo en lo espontáneo, el acierto que se acerca tras cada error humano, se sentía como una tonta, por su miedo al automático, primitivo e instintivo no, por un beso no correspondido, gustos que difieren, opiniones que abren las puertas a la polémica de la que no se vuelve. Lo dejo todo atrás y dio un paso al frente, de pie junto a él en el recurrente vagón del tren, lanzó los dados, y se atrevió a saludarlo.
Apostando a lograr como los erizos en un día de frío, la tan buscada y complicada distancia perfecta, pues cuando ellos buscan el calor con la proximidad corporal, se causan entre si más dolor, pero si se alejan sienten el frío que quema de vuelta, viven la eterna paradoja, la dolorosa contradicción, que los obliga a ir cambiando la distancia hasta que encuentran la perfecta separación, el espacio que los salva del frío y el calor.
-Hola mí nombre es Isabel, puedes llamarme Isa, cuál es el tuyo?. Pregunto ella frente a él en el vagón del tren, violando el protocolo de dos metros de separación entre extraños.
-No te conozco pero recuerdo la línea de tu cuello hasta el último detalle. Contestó Max a pesar de su miedo, no termino balbuceando sino más bien se sentía elocuente más allá de sus manos sudorosas y su voz que delataba que se encontraba temblando.
Pasaron las horas y su primera cita, les mostró a ambos algo nuevo. Lo espontáneo. Sentían los nervios antes de un beso, lo eléctrico entre mayor proximidad entre sus cuerpos. El descubrimiento al dejar atrás la rigidez, el desapego, expectativas y paradigmas, rompiendo los barrotes de las limitaciones auto impuestas. Aprendiendo y disfrutando al unísono, dejando todo fluir, a realmente observar y escuchar al otro, sin interrumpirlo para escribir un tweet, comentar o subir una foto a instagram o buscar en medio de una discusión, corroborar algo en Google.
Sin creer al otro como prescindible, descartable y fácilmente sustituible. Max se maravillaba por los gustos y pasiones de Isa, y ella se sorprendía por los gestos de él, sus acciones, sus ademanes, e incluso por el olor de su aliento y el sabor en su lengua. Se sentían desnudos antes de estarlo literalmente, libres de la nostalgia por el pasado, la seguridad y placer en lo buenos recuerdos, y desembarazados de la ansiedad al futuro, al mañana, dueños del " un día a la vez", el regalo del siempre es hoy, y es que al final el hoy es el futuro que no habías imaginado.
Aprendieron a ser egoístas, a no compartir sus momentos, sus risas y sus tristezas por redes sociales. No sé trataba de ser un secreto o vergüenza, era la picardía en lo privado, el privilegio de lo solo conocido por ambos.
No depender de inmortalizar instantes en imágenes y luego ahogarlas entre likes, comentarios o alguna polémica innecesaria en mundo que se ofende y transgrede segundo a segundo. Era cuestión de sentir, de observar, de escuchar, saborear y respirar, cada caricia, cada beso, cada encuentro. Piernas que se mezclan, abrazos que liberan, tanto entre suspiros y orgasmos.
Horas que se convirtieron en meses hasta ser un año. Conversaciones cruciales y triviales, siempre filosofando. Llegando a la misma conclusión, que la vida se abra camino sin pensarlo demasiado. La victoria de los náufragos es no perder la cordura en espera de un nuevo barco.
Diciembre 2031
-Gracias por atreverte a acercarte, a conocerme, sin antes stalkearme en redes, todos vivimos temerosos de conocer gente realmente desde cero, un saludo es casi un salto al vacío. Le confesó Max mientras ella lo contemplaba con ternura.
- Crei en mí instinto, como trapecista sin red, al final pudo más que un algoritmo. Lo nuestro es tan fuerte, tan voraz, tan real, que arrasó con todo lo que es simulación, esa emoción artificial se acabó. Aseveró Isa antes de un abrazo interminable.
"Cuando no te escribo...
...igual te tecleo en mi mente".
Pensaron sin decirlo.
Unir los puntos crea una figura, pero que tal si se hace un cambio de ruta, un robo al destino?. Si se trata de un engaño lo prediseñado, porque no burlarlo de vuelta?.
La vida es un incendio...
cuando pasa no te da tiempo.
Es cuestión de disfrutarla mientras sucede a pesar de sus reveses. Es lo malo y lo bueno.
Entenderla es tarea de los muertos.
Enero 2040
Mayre veía a sus padres mientras leía un poema que Max escribió y que ella decidió dedicarle a sus abuelos. Isa pensaba en su padre siempre protector desde el cielo, en su madre aún con vida, y él en los suyos por ahora lejos. René Rodríguez Roque
La primera década después de la última pandemia Podcast
(11 A)
Voces que se callan
para que otras no lo hagan,
aunque sobren las palabras
no es en vano usarlas,
por las vidas soslayadas
tras conciencias ensangrentadas,
pero hace falta más que lagrimas
al defender la patria,
rabia que nada en medio de las balas,
no busca la orilla ni siquiera esquivarlas,
sin un paso atrás
frente a quien se ensaña,
y es que mansalva es mas
que una palabra,
es el arma más malvada.
La sangre derramada ¿cómo olvidarla?,
pero no con el rencor
de quien busca la venganza,
si el pueblo que murió
al luchar contra una espada,
marchaba con una voz
que no buscaba represalia,
era el clamor de no tener que reclamarla.
Los inocentes cuyas vidas arrancadas
no hay quien pueda regresarlas,
nos miran desde arriba
cumpliendo su palabra,
la que debe ser cumplida,
no retroceder si atrás no está la patria. R.R.R. 2002
Tanto odio palpable, en un Gobierno sediento de sangre.
Opresor por el terror a rendir cuentas,
un criminal con el poder que por ahora a otros encarcela.
Cuantos minutos de luto, convertidos en horas de silencio,
por cada muerto, torturado, perseguido, hambriento y preso.
Padres que entierran a sus hijos;
enfermos cuya cura le quitan de sus manos;
despedidas de aeropuerto; el crimen en pensar distinto;
son el día a día en este rojo calendario.
Un tirano vendedor de la idea de que el futuro está marchito,
dueño de las armas, quiere que sus mentiras se crean,
y que hagamos borrón y cuenta nueva con sus delitos.
Disfrazando afuera de Venezuela sin éxito
lo que tampoco engaña adentro, falsedades al descubierto,
lo que hay en cada censura en los medios,
nuestras calles son su cárcel, y más pronto que tarde,
él tendrá que encerrarse y después habrá que botar la llave,
porqué más que un corrupto, opresor, dictador e ignorante,
Maduro no es un Presidente, sino un asesino de estudiantes. R.R.R.
Billetes de juguete en el suelo,
ceros de más, ceros de menos,
el mismo desconcierto.
Recuerdan los padres de los niños perdidos,
hijos de la crisis, cuya inocencia
esta pérdida en un abismo.
Familias sin paciencia
frente al tiempo de los políticos.
Navidades entre velas, con sudor y hastío.
Sentimientos y pensamientos
que adoptaron el racionamiento,
se ahogan en su desasosiego,
cuando la vida se resume en un morral,
y tanto que decir y callar en despedidas breves
de terminal y aeropuerto.
Aprender a soñar y a tener fé, cuando se deja atrás a los abuelos y enfermos.
Ganas de gritar y de volverlos a ver,
antes de que los tentáculos
del comunismo arrase con todos ellos.
Caminantes,
viajeros con miedo al si o al no de un sello,
pasaportes convertidos en libros de oraciones,
desplazados sin guerra ni aliados, pero si traidores,
historias que se repiten,
con fragmentos que claman por la amnesia.
La hora de los náufragos, el segundo de los perdones
Un día largo como un año, el coro de los adioses.
Bandera con estrellas desperdigadas
en otras tierras,
Balas contra la dignidad, hambre en una gráfica,
no existe elocuencia al describir tanta tragedia.
Minutos de silencios convertidos en horas que se hacen días que redundan en años acumulados. Venezuela duele... como tiempo desperdiciado entre desplazados. R.R.R.
Han jugado con nuestras mentes,
unos dudamos de todos y de todo,
y otros ya no sienten
más que hambre en el estómago.
Bolsa vacía vuela en el aire,
antes basura y ahora el tesoro de alguien.
Ejecutados con tanques sobre niños,
o misiles contra casa de rebeldes rendidos,
es la tiranía de mercaderes de la tragedia,
aquellos que con la comida o medicinas juegan.
Tantos años secuestrados,
mucho hemos olvidado, crímenes acumulados,
y todo lo normal que dábamos por sentado,
cada vez cuesta más recordarlo.
Lo insólito se hace rutinario,
un día hecho semana,
un mes que pesa en el calendario.
La cicatriz crece y cualquier sonido raro
creemos que es un disparo,
si tenemos luz o agua, nos alegramos.
Y cuando despedimos a un familiar o amigo,
se nos arrebata una pieza del pasado
y un futuro compartido.
Somos una casa hecha pedazos,
cada uno, un fragmento de pared que debe recogerse
antes de deshacerse en otras manos.
Rene R.R
Vértigo antes de caer vivo al abismo de la tumba,
escuchas el rumor de libres en la superficie,
personas en su rutina y pesadilla, ignoran tu tortura.
Todavía respiras,
pero en ausencia de un reloj, estas muerto
cuando el Estado es tu dueño.
Rapado y desnudo protagonista de la burla del carcelero,
entre paredes blancas, tufo extranjero y su silencio,
Imaginas hasta olvidar el sonido de un segundero,
aplastado como una cucaracha, sin terminar crujiendo,
golpes que no dejan marcas ni rompen los huesos.
Sed de una hoja de papel, de plasmar lucidez
en medio de tanto tormento.
Olvidas tu cara, hace tiempo que no ves tu reflejo,
el valor del amanecer, de oler, probar o palpar
algo ajeno al encierro,
cada sentido lento o rápido, iba desapareciendo
casi olvidando al elefante inmenso que sin saberlo,
puede romper cadenas en un solo movimiento,
los Dioses pueden sangrar, deben sentir miedo.
El tirano y su baile,
del éxito y fracaso de poder domesticarte.
Deshumanizando hasta al último rastro de tu nombre,
jugueteando con el anonimato, la amnesia,
la paranoia al reclamo, a la defensa de un extraño,
a las ganas, a la lucha,
a tu alma más allá de unos barrotes.
Frío hierro, luz blanca y cegadora...
clamas por el dolor, sentir la herida,
ver la sangre y su color, la certeza de seguir con vida,
El fantasma que sin sabanas,
duda si es de carne o es de nada.
Lejos del sarcófago impoluto piensas en los otros,
los que dejas atrás, nadie sabe que están allí,
terror absoluto, por los inocentes sin rostro,
las cucarachas pisadas antes de que puedan crujir. René R.R.
"Patria socialismo o muerte"
Fue el lema, el "grito de guerra" del difunto dictador Chávez.
La primera palabra y realidad no solo no la cumplió sino que nos las arrebato. Hoy no no tenemos patria, el país de nuestra infancia, de la vida que íbamos a vivir, de nuestros recuerdos, familia y amigos, ya no existe. Se redujo a una mala noticia, a una tragedia diaria que olvidar, superar y dejar atrás. Una cicatriz abierta, un tatuaje que quema y sangra.
El no lugar, fue la promesa de Chávez, disfrazado en aquel nefasto lema, grito de batalla en una Venezuela en paz. Hoy somos secuestrados muchos, secuestrados otros, inmigrantes otros, huérfanos, viudos, cada uno en su luto.
Aislados, exiliados, desplazados, solos.
Y ahora náufragos moribundos.
El chavismo mata.
El comunismo es muerte. R.R.R.
Cuando viajar no son vacaciones, una maleta que resume tu casa, tu historia, lo salvado, lo perdido, lo encontrado y el descubrimiento. Un sonido o una voz familiar en una nueva tierra, de donde germinaran otros recuerdos, un hogar, el amor y el barco para un naufrago con fé al regreso.R.R.R.
Cuento sobre los niños que crecieron durante el totalitarismo chavista en Venezuela. 2018
Los fragmentos de un ojo gris , son imágenes en frases vibrantes, poesía liberadora, para quien la escribe y para quien la lee y la ...