viernes, 6 de febrero de 2026

La gata y el murciélago

 Yo un murciélago del no lugar, 

el no tiempo, socio vitalicio de la soledad.


Tu una gata enamorada de la idea del amor

del romance, del "que" más del con "quién" 


Yo recién despertaba de mi vida anestesiada,

después de años en automático.


Mientras tú salías de nuevo a caminar,

rearmando tus pedazos

tras otra decepción.


Siempre enamorada de la idea

de merecer el verdadero amor.



Mientras yo, un poeta sin musa,

escribía solo con su imaginación.


Ya nos conocíamos solo de miradas,

de decir “buen día”, “gracias” y “adiós”.


Yo solo sabía que sus ojos

mostraban una hermosa alma,

y ella intuía

que conmigo tendría

una conversación inolvidable.


Hasta ese día de supuesto azar

que disfrazaba la sincronicidad,

en que le pregunté

si podía acompañarla a caminar.


Una chispa inofensiva

que encendió el fuego

de nuestra explosión.



Como néctar de lirios

fluían las palabras

y las miradas diáfanas entre los dos.


Así como tus besos dulces en mis brazos,

y los míos llenos de lujuria y pasión.


Entrega total

de dos piezas de un rompecabezas.


Almas que se completan,

que dudaban de que la otra en este punto siquiera existiera.


Entre luces y sombras,

cada día con su noche se abre

al descubrimiento entre tú y yo:


una vida nueva

después de nuestra resurrección.



Conciertos entre velas,

paseos bajo la lluvia

en la gran ciudad.



Una conexión cerrada a las dudas,

pero abierta a la vida,

al disfrute

y a cada posibilidad.


Sufrimos tanto

y nos equivocamos,

fuimos lastimados.

Pero cada dolor

guió nuestros pasos

hasta este momento,

entre los dos.


Una gata y un murciélago 



Juntos entre las azoteas 

viendo al atardecer agradecidos 

del amanecer que aún no ha nacido.


El primer día

del resto de nuestras vidas.

La vida de un par de cómplices,

de dos amantes,

de dos que expanden

El concepto de familia

y compartir una vida.

La sustancia en la palabra amor.

René R.R. 06/02/26