Entre las
certezas y las dudas,
que nos
mueven y detienen,
en su romance
secreto de luces y penumbras.
Rumores y
susurros nos cuestionan,
El sentido
de buscarle respuesta a todas las preguntas.
No hay
pecado en la acción inconclusa,
Puntos suspensivos
que como energía se transforman:
En el aquí y
ahora…
Sentada frente a la ventana de este tren, en su asiduo retraso con ganas de ir y no volver...
Allí sentada, entre prosas y diálogos
Allí con ansiedad y miedo, de arrancar, de la próxima estación o del eterno stop
Experta en el arte ajeno, niña en mi voz
Allí justo allí estás vos
Esperando, expectante de un giro en la trama de tu vida, del verso que no rima
Allí estás, tan eterna, tan efímera como un post
Justo allí te veo, y sin escuchar tu canción
Te digo aquí estoy yo
En tu oído, entre susurros y la calle y sus ruidos
Te invito seductor a saltar, más allá del miedo, a lo nuevo, al error
Besos entre dos cuerpos que entre alientos sus almas intercambian. Dos coincidencias dilatadas,tantos arrepentimientos y
sus dolorosas pausas.
Recuerdos que conmueven y
otros que desvelan,
pensamientos
sobre consecuencias y sus causas.
Imágenes de tu piel que hierve
y mí miedo a perder el control
cuando el deseo es quien manda.
Silencio atronador, tiempo de separación,
tanto que decir cuando sobran
y a la vez no alcanzan las palabras.
En esa cercanía,
a pesar de los kilómetros
y realidades que ahora nos separan.
Momentos que bloqueo
para adormecer sentimientos,
aquellos puestos en rimas prohibidas,
latidos suspendidos en el tiempo,
confinados sin ser presos,
en esas suerte de cartas mías
que aún tu guardas.
Si fue amor, no de ayer solo sin futuro probable o cercano. De sentimientos y dedos cálidos, mezclados entre el sudor, la fricción y el momento injusto. El instante que acerca luego nos deja separados y en pedazos. Rastros de mar en la arena, olas con el vaíven que coquetea. Eres tú en frío un recuerdo que abriga.
Un tesoro bien guardado en la secreta memoria. La insomnia, las caricias mientras el otro dormía. Si fue amor, ninguno lo sabía. Lo decíamos pero fue tan instantaneo se disfrazó de fantasía y ahora de melancoĺía, pero no lo es ni nostalgía, es otra cosa sin nombre ni rostro, un pensamiento silencioso, serpenteante en la soledad, un acompañante, un dulce ataque, una verdad que no se puede engañar. R.R.R.
Perdiendo el tiempo.
Atascados en el momento casi perfecto,
abrazados a esos instantes tan pequeños pero nuestros.
Mi olor y tu sabor mientras respirábamos el aliento del otro,
como guardándolo,
tal cual oro,
atesorando el instante
que se sabía sería un lejano,
dulce y doloroso recuerdo.
Y aquí estamos,
separados en medio del mutuo destierro,
más juntos que cuando sentías el calor de mi cuerpo,
y yo la suavidad de tu piel,
juntos bien adentro, el total secreto.
La fé de volver, del amanecer a esta noche,
a la paz, al sudor, a dos miradas que se aman,
sin reproches o miedos.
Que se encuentran cuando se piensan,
cuando no hay cadenas ni distancias,
todo tan simple, sentido y honesto.
La verdad engañada. El amor que se esconde para perder el tiempo.R.R.R.
Lo nuestro es descubrimiento como
planetas ardiendo en un mismo lugar.
stellium en besos que desgarran, que no
saben de distancias, que solo saben en su
ignorancia, explotar.R.R.R.
Tu mirada habla y me encantaría descubrir lo que tiene que decir.
Rotos en pedazos al mínimo contacto imaginario. Pensamientos que pausamos o que camuflajeamos entre lo olvidado. Cada fragmento entero de nuevo
tras un breve saludo o un secreto recuerdo.
Nadie lo sabe, lo prohibido, lo imposible e impensable, a flor de piel, tan real, en sueños casi palpables.
Cómo la familia que pudo ser, los niños no nacidos que nos amarían como padres. El o ella, uno, dos o tres, entre el claudicar, la ilusión, el cinismo y nuestra fé. Amar lo que fue y pudo ser, tu rostro y mí voz en la extensión de nuestra piel. Frenesí en susurros, suerte de serenatas de canciones que te... ojalá escuchemos juntos. Somos la tormenta perfecta entre circunstancias adversas y emociones intactas que siempre viajan contra el tiempo y la marea. R.R.R.
Oasis
En medio de la tormenta de un mundo atrapado en una pausa eterna, lo volvimos a hacer, dos quimeras y su coincidencia, dos escorpiones enajenados en su tregua. Un Oasis para sedientos, de paz y disfrute, de momentos que a lo lejos, más allá del tiempo, igual se recuerdan. Cómo aquellos besos bajo las estrellas, acostados sobre la grama, que nuestro secreto nunca delata, bailes sin público, tantos amaneceres juntos, gracias por esos instantes, solo míos, solo tuyos, la serendipia de buscar la soledad y terminar juntos en un segundo que se contuvo. René R.R.
Segura en tu silencio, en aquel rincón libre de arrepentimientos.
Allí estás, entre brújulas rotas de viajeros sin regreso.
Pude verte y fingiste locura, esa de borrachos que mienten en su juramento de que lo olvidaron todo luego.
Susurros atronadores cuando se hacen recuerdos que juegan a ser imaginación, allí estoy yo, entre miradas descifrando tu secreto. R. R.
Tu voz cuando cantas
me acaricia el alma
como mis dedos te recorren
y descubren secretos
en tus sueños.
Tu cabello negro
es vivo como las llamas
que no queman
pero te alejan del frío y el calor.
Almas que en su trashumancia, viajan más allá de ojos abiertos para besarse
y morderse el cuello.
Éxtasis de atrapar tu aliento
en una bocanada
es la magia de convertir
tu suspiro y gemido
en el oxígeno de mi respiración.Rene R.R.
Tu rostro preso en fotos,
te hizo dueña de pensamientos
que nunca de mí te alejan.
Tan presente, tan ajena
lejos pero cerca cuando te imagino conmigo
arrugando sábanas y mordiendo almohadas empapadas.
Allí estás en ese abrazo al aire
en el calor de tus piernas invisibles sobre las mías en mañana inagotable
allí estás, con tu rostro perfecto, la inspiración en mí voz y en mis dedos.
Batman,
Era una tarde veraniega, estábamos cenando, aún había luz del sol, aunque ya apuntaba su caída. Recogí la mesa y me voy al lavaplatos. Has venido a la nevera en busca de agua, observas mi vestido de jeans con falda en tipo A. Te acercas a mi oído para decirme lo bien que me queda. Notas que al contacto de tu boca en mi oreja se me eriza la piel, no ves secreto, orejas, cuello, senos son mis puntos débiles, soy muy de roces, lo sabes y te aprovechas de la situación. Te quedas allí detrás de mi, frotando tu miembro en mis nalgas y tus manos juegan con mi cabello, lo tiras hacia adelante y empiezas a comerme la nuca. Jadeo sin control. Vas abriendo mis piernas con tu mano izquierda, buscas bajarme mi ropa interior la falta se interpone y pierdes la paciencia. Con tus dos manos acomodas la falda del vestido, quitas mis ropa interior, sacas tu miembro, me inclinas hacia el lavaplatos y me penetras. R.R.N
TE MIRO
Te miro mas allá de la tierra
mas allá de la selva
Te miro de lejos y de cerca
desde dentro y desde fuera
desde arriba y desde abajo
Contemplo tu esencia
tu superficialidad
tu deseo
el cuerpo y alma
de vida y muerte
entre incertidumbre y certeza.
L.R.
1/8/25
Entre Erres, la Resurrección
Entre erres,
norte y sur nos distancian...
Entre erres vive la esperanza
y la resurrección.
Coincidencias de letras,
las erres de nuestros nombres,
y un país que no puede pronunciarlas.
Dicen que entre erres
solo caben la rabia, el rencor, lo ridículo, lo ruin.
Dicen…
los que no miran más allá
de lo cotidiano en el léxico de sus palabras.
Pero entre erres
el resplandor,
lo que rejuvenece.
La resiliencia.
Lo romántico.
Lo que reina.
La recompensa.
Nuestras rimas
y su revelación:
El amor.
Entre erres
corre un rumor.
Pero no es un ruido,
es el latir del deseo:
dos presencias;
un torrencial rocío
que va fluyendo en Descartes,
con la fuerza de un río.
En el que fluyen instantes y fragmentos
de una musa entre erres de nuestra oración.
Polvo De Estrella
Tú, que eres polvo de estrellas,
el que nunca dejó que la supernova que vive en su pecho
se extinguiera del todo.
Tu luz iba dejando rastros
que guiaron el camino
que mi opaco resplandor pudo distinguir.
Así, como dos destellos tímidos
que se buscan en la inmensidad,
hicimos brillar nuestros cosmos
hasta encontrarnos en esta vía láctea.
No fuimos únicamente hierro, carbono y oxígeno:
fuimos el deseo de volver a encender la vida,
la llamarada que quiso mirar de frente a la luz
y reconocerse en el otro.
Una chispa que hizo su elección
incluso antes de que supiéramos nombrarnos.
Porque hubo un instante —solo uno—
en el que el universo dejó de expandirse
para permitirnos vernos
y, de algún modo, entendernos.
Al final, comprendemos,
venimos del mismo estallido,
de la misma supernova que lo dio todo
para que nosotros pudiéramos existir.
Y por eso, cuando nos miramos,
el tiempo se inclina un poco,
como si recordara
lo que somos tú y yo—
el mismo polvo de estrellas,
reunido de nuevo
en la forma más perfecta
que esta vía láctea pudo imaginar.
Aprendí a conocerte años después
a pesar de los meses
en los que compartimos techo y pared.
Sos vendaval, calma y lágrimas
Que no se mezclan como aceite en el agua.
Descubrí también
la rudeza de tu filo
y la certeza de sentimientos
que no penden de un hilo.
Prisioneros en paralelo
de celdas sin cadenas
la relatividad del tiempo
y nuestras sentencias.
Queda acompañarte a lo lejos
entre abrazos en forma de textos
un stellium en escorpio
un beso que ya no es de novios. R.R.

Tu alma se expande en el vacío del espacio
Que igual sin sonido lo vas poblando
de estrellas fugaces
que para otros ojos son solo fotografías viejas
vistas desde la tierra.
Aviadora que recuerda
al Principito y su bufanda
a su Rosa y viajes por pequeños y grandes planetas.
Mientras observa sus huellas en la arena acariciadas por una brisa que las hará desaparecer como a las sombras creadas
por el sol que da paso a una luna llena.
Justo en ese instante
de revelaciones capaces de romper cristales
como mordeduras de serpiente que no significan muerte
Tu avión enciende
tomas agua del pozo milagroso
y recuerdas
que lo esencial es invisible a los ojos
pero evidente al corazón
que palpita al reconocerse en el otro.
Como lo hizo el Principito con el zorro
o el farolero con la luz
es la Rosa de corta vida
que solo tiene para protegerse sus espinas
Pero no por eso es débil ni tiene poca suerte
Su vida corta, la contempla y protege
quien como única la quiere.
Buen viaje aviadora, nos veremos en el asteroide B-612.
Que ganas de besarte como hace mucho que no lo hace nadie
De tomarte por el cuello y entre mis dedos sentir tu cabello y alejarte de mis labios para escucharte respirar agitado y disimular tu gemir
Anhelo en sueños de que mis dedos te estremezcan el cuerpo entero
con cada caricia que poco a poco te desnuda la piel y pensamientos.
Deseo puro y primitivo de penetrarte y empaparme en tu placer líquido, de que tus piernas prisioneras sean también mi celda.
De escuchar en mi oído la música de tu placer
De lamer y morder tus pechos
De sentir tus uñas que se clavan sin doler.
Necesidad de caer extasiados entrelazados y mojados entre dormidos y felices a punto de dormir cansados.
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